Está de regreso, pero solamente por unos días. Luciano Emilio, el delantero que sembró el terror entre los defensas de la Liga Nacional, llegó a Honduras para no perder la forma.
“Tenía un mes y medio de no entrenar y Olimpia me dio permiso”, dijo el brasileño, ex del Real España y Olimpia. Lo fuimos a buscar a una colonia de la capital y lo encontramos al puro estiro de carnaval: chancletas, calzoneta cortas y camiseta sin mangas.
¿Cómo fue su niñez?
Tuve una vida complicada, mi papá falleció cuando yo tenía 2 años y fue duro, pues mi madre trabajaba para criar a muchos hijos. Logramos poco a poco seguir adelante, entre todos nos ayudamos y más adelante logré jugar al fútbol y con ello llegó la estabilidad en la familia.
¿Cómo superó la ausencia de su papá?
A mi papá lo picó un insecto y le dio el mal de chagas y se le fue hinchando el corazón y de eso murió. No me afectó en la niñez porque yo tenía dos años, pero en la adolescencia sí sentí su ausencia porque en los partidos todos los padres llegaban a apoyar a sus hijos, solamente el mío no. Fue entonces que sentí las ganas de tener a un padre apoyándome desde afuera.
¿Cuál es el obstáculo más grande contra el que hayas luchado?
Uufff… El muro más grande que uno puede tener es uno mismo, pero lo más difícil ha sido crecer en un medio limitado, Honduras es un gran país, uno que defiendo y que amo, pero también tenemos un poco de pobreza de pensamiento, no tanto de pobreza material, Honduras es rico en mil cosas, pero el pueblo hondureño es difícil de conquistar y convencer. Creo que eso es lo más difícil, llegar a un punto en tu vida donde necesitás ayuda económica por falta de apoyo. Por eso uno debe limitarse porque no existe ese “sí” que se necesita para seguir creciendo.
¿Qué regalo pidió en su niñez y nunca lo recibió?
En la época de Navidad siempre quise una bicicleta, fue bien difícil en aquel momento, pero al final nunca me la compraron. Más bien tuve mi carro primero cuando me lo pude comprar gracias al fútbol y la bici no, ja, ja, ja.
¿Y la bicicleta?
Bueno, si consigo una ahorita sería más bien para dar mis vueltas y pasear por el barrio, je, je, je.
¿Qué travesuras hizo de niño?
¿Travesuras? Salir a bañarnos a los lagos. Mi mamá odiaba eso, porque era peligroso, siempre me pegaba por eso… Una vez me fui a nadar y mi mamá se dio cuenta por un vecino que le contó. Regresé a mi casa tarde, en la noche, y ella me esperó y me dijo: “Ya me di cuenta, entra, báñate y no haré nada”... Pero cuando entré me pegó y me sirvió porque nunca más me volví a escapar para ir a nadar.
¿Se arrepiente de algo que hizo en su niñez o en su infancia?
Mmm... Disfruté bastante esa etapa. A los trece años me fui de casa porque quería ser futbolista y nunca más volví, pero no me arrepiento de eso.
Sabemos que está casado, pero, ¿cómo es su mujer ideal?
Siempre cariñosa, que cuide la casa, que me cuide a mí, me gusta la mujer tímida, gracias a Dios, mi esposa, Helenice tiene todo eso.
¿Con quién la compararía?
Siempre me gustó Whitney Houston y pienso que Helenice tiene el estilo de ella.
¿Físicamente, qué es lo que más le gusta?
Suelta una sonrisita: “Eso es lo primero que los hombres vemos: el físico. La primera atracción es definitivamente física, después es de conocerse a ver si es tímida, si habla mucho o poco, sus gustos; en mi caso, veo primero los ojos y la boca.
¿Prefiere que las mujeres usen el pelo suelto o amarrado?
Suelto.
¿Qué le gusta de usted y qué no le gusta?
Me gusta el perfeccionismo, trato de ser perfecto en todo, obviamente, cuando no me salen las cosas la frustración es mayor, pero creo que eso es importante para tener éxito, buscar ser perfecto; lo que no me gusta en mí es que exijo a la gente que sea como yo soy, todos son diferentes y no les puedo exigir que piensen igual que yo.
¿Qué cambiaría de usted?
-Luciano piensa un poco antes de responder: “Tal vez ser tan bravo en la cancha, dentro de mi trabajo o cualquier situación, yo me pongo muy bravo y muy nervioso, el fútbol es un deporte colectivo y no podés estar bravo con la gente que tenés cerca, eso puede caer mal, aunque en el fútbol es necesario tener un poco de esto para transmitir energía a los demás”.
¿Qué piensa de la cirugía plástica? ¿Se ha hecho alguna?
Sí, yo me operé la nariz… No lo veo nada mal, pienso que alguien puede cambiarse algo con lo que no esté contento para sentirse mejor, pero en lo que no estoy de acuerdo es con esas grandes transformaciones. No es bueno exagerar, no veo bien que alguien se transforme en otra persona. No es saludable.
¿Cuál es la mayor vergüenza que ha pasado?
-Luciano Emilio se ruboriza, como si estuviera viviendo por segunda ocasión ese momento: “Estando en Estados Unidos, cuando jugaba en la MLS con el DC United, fuimos a una reunión brasileña y me dieron ganas de ir al baño, pero por equivocación entré al de mujeres. Estaba en el servicio y sentí que abrieron la puerta, pero de inmediato la volvieron a cerrar. Cuando salí había dos mujeres muriéndose de la risa y cuando volteo a ver la puerta detenidamente me di cuenta que era el baño de mujeres. Fue uno de los momentos más penosos de mi vida”.
¿Usa algún amuleto?
No, siempre he sido muy cristiano y no creo en esas cosas; Dios es mi fortaleza y no confío en nada más.
¿Si fuese político, qué cosas haría por el deporte de Honduras?
Planearía formas de sacar la crisis del deporte, es cierto, las condiciones económicas no son muy buenas, pero la idea es hacer diferentes estrategias no sólo para que el dinero entre, sino para que se multiplique.
¿Qué metas profesionales y personales tiene?
Personales: seguir amando a mi familia y tener a mis hijas bien estudiadas y que crezcan profesionalmente. Sueño con mi escuela de fútbol, inclusive ya la abrí en USA, tengo esa mentalidad de poder ayudar a los niños a aprender y crecer en el fútbol.
¿Cómo se describiría?
Bravo, no soy tan tranquilo como parezco, soy cariñoso, amoroso, me gusta ayudar a las personas también, soy de muchos amigos pero muy enojado cuando me hacen una mala pasada.
¿Qué es típico o característico en usted?
Las bromas en el camerino. Si asustaron a alguien, si escondieron algo o cualquier situación de broma, siempre dicen “Fue Luciano”, je, je, je...
¿Cómo le había ido en el amor antes de casarse?
Aahh… Uno halla el amor cuando encuentra a la persona adecuada, y yo antes lamentablemente no lo había encontrado, pero ahora, afortunadamente, encontré el amor. Antes no había nada verdadero, todo fue muy rápido y casi sin significado; el amor es lo mejor que Dios nos ha dejado, uno se siente privilegiado de amar y ser amado, yo creo que no existe la vida sin el amor.
¿Cree que su esposa es el amor de su vida?
Sí, yo creo que la encontré. Llevamos 7 años de casados, ha sido una relación muy linda. Claro, al principio tuvimos los problemas normales de adaptación, pero cuando hay amor, todo se supera.
¿Qué otro deporte le hubiera gustado practicar?
El baloncesto, incluso en un momento de mi infancia practiqué el fútbol y baloncesto a la vez.
¿Cuál es la opinión de la Selección Nacional de Honduras?
Juega muy bien, había muchos hondureños en Estados Unidos y estábamos zocando mucho para que Honduras fuera al Mundial. Mi esposa y yo le decimos a mi hija que es su Selección. Fue una sensación muy linda; creo que celebré más la clasificación de Honduras que la de Brasil.
¿Cuando regresa a Estados Unidos?
En diez días me voy a encontrarme con mi familia, que ahorita está en Brasil y voy a jugar con un equipo nuevo, pueden ser Philadelphia o Seattle. No llegué a un acuerdo con el DC United y por eso me vine a entrenar con Olimpia para no perder la forma.
SU ÍDOLO
“¿Cuál era tu jugador favorito?”, le preguntamos a Luciano Emilio. Su respuesta fue: “Bueno, nací en un país futbolero y tuve como ídolos a grandes jugadores. Yo crecí soñando ser como ellos, eso lo motiva mucho a uno cuando está niño, se vuelve una pasión y un amor eterno entre uno y el fútbol.
Hay tantos jugadores brasileños maravilloso, pero admiro mucho a Ronaldo Luiz Nazario y a Romario, pero si me piden que me quede con uno, me quedo con Ronaldo. Incluso hoy que está gordito hace sus buenos goles”.
EGOÍSTAS
“La mayoría de los atletas tenemos una personalidad diferente, más fuerte, más egoísta porque siempre están esos objetivos competitivos de crecer y ser cada vez mejor, ser mejor, ganar, quedar campeones en todos los torneos en los que participamos.
Todo se relaciona con la ambición, en el buen sentido, y eso va transformando la personalidad de cada uno. Yo diría que los deportistas nos volvemos más agresivos porque queremos ganar siempre”.
RÁPIDAS
Fútbol: Pasión
Dios: Lo primordial en nuestras vidas
Familia: Algo que uno debe cuidar bien
Religión: Cristiano
Virtud: Busco siempre hacer lo mejor en todo lo que hago
Defecto: Perfeccionista
Carro: Mercedes
Loción: Hugo Boss
Sueño: Poder tener mi propia academia de fútbol para niños
Mejor jugador de Honduras: David Suazo
Un deporte: Fútbol
Color: Gris
¿Puede cocinar? Nada, cero
LA OPINIÓN DE NORA:
“Lo más importante que cada uno de nosotros tiene es el derecho de soñar, verse actuando bien y cosechando. La perseverancia
de Luciano es perceptible. Lo que más
admiro de él es su deseo de enseñar a los niños. Es decir, quiere dejar huella en el corazón de los amantes del deporte”.
LUCIANO EMILIO
Edad: 31
Fecha de nacimiento: 12 de diciembre 1978
Lugar de nacimiento: Ilha Solteira, Brasil
Padres: Rebeca Ferrera
Estadísticas: Con Olimpia. Goles: 43. Partidos: 80
Con Real España. Goles: 45. Partidos: 68
Luciano Emilio fue cuatro veces máximo goleador de la Liga Nacional del Honduras y ganó cuatro títulos de Liga. Tres de ellos con Olimpia (Clausura 2005, Apertura 2005 y Clausura 2006) y uno con Real España (Apertura 2003).
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