Carlos Prono les pide a Mauricio Kawas y a Orlando Ponce Morazán que se vayan a un debate para hablar de la violencia de las barras. El meta aseguró a DIEZ que no es el culpable de las violencia que existe en las barras y los estadios y estas fueron sus respuestas.
Cada vez que las barras hacen de las suyas, invariablemente aparece un nombre: El ex portero argentino Carlos Prono.
Sí, no me cabe duda que cada vez que hay un problema con las barras el primer nombre que aparecerá es el mío. Los que me acusan desconocen cuál fue mi intención al momento de organizar las barras. Los que me acusan lo hacen porque jamás estuvieron en un campo de juego. La única excepción es Ramón Maradiaga, que sí fue un grande dentro del fútbol, pero los periodistas que me acusan no saben lo que significa una buena barra alentando a un equipo.
¿Y cuál fue la intención?
La historia se remonta a 1986. Fuimos a jugar a Costa Rica contra el Saprissa y muchos jugadores del Olimpia estaban pálidos por la actuación de la barra local. Fui suplente y no parecía el Olimpia que uno conocía pues había muchos jugadores que estaban atemorizados. Al día siguiente, en el aeropuerto, se me acercó el Flaco Pineda y me dijo: “¿Viste, Mago, lo que era esa barra?”. Él quedó impresionado por la forma en apoyaba la barra. Yo le dije: “Mirá lo que son las cosas, nosotros tenemos a la mejor barra de Centroamérica… ¿Por qué no les enseñamos a cantar?”.
¿Qué pasó después?
Al llegar a Honduras agarré unas canciones argentinas -dice, mientras hace como si escribiera con su mano derecha sobre un papel imaginario-, y las empecé a cambiar para que hicieran juego con el nombre Olimpia. Marcio Domínguez era el jefe de la barra… Por cierto, él acaba de dar una entrevista en DIEZ y todo lo que dijo es mentira, absolutamente todo.
Él dijo que le advirtió que no estábamos preparados para eso…
¡Jamás! -me queda viendo fijamente-. Tampoco es cierto me advirtió que iban a darse asesinatos y robos. Que venga y que me lo diga en la cara, porque yo hablo de frente, no tengo ningún problema. Pero continuando con la historia, yo hice las canciones y se las quise dar a él, porque era el único miembro de la barra que yo conocía. Lo llamé al Hotel Plaza y le dije: “Tomá, estas son las canciones que a nosotros nos gustaría que ustedes cantaran en el estadio”.
Él las agarró y me dijo: “Listo…”. Pero yo le dije: “¿Y cómo vas a saber la entonación? Esperate que yo te enseño”. Pero él me dijo: “No, no, no te preocupés, que yo las canto”. Lo puse a cantar una canción y cantó cualquier cosa. Entonces le dije: “¿Sabés qué? Dejámelas y no te preocupés”.
¿Y...?
A los dos días llegó el Flaco Pineda y me dijo que en San Pedro Sula había unos chicos que querían aprender las canciones. Fuimos a jugar allá y ellos llegaron al Copantl con una grabadora. Llegaron Leandro Valladares y un chico de apellido Jiménez, quien falleció hace un año. Era gente preparada, trabajadora. Grabaron las canciones y las cantaron esa noche y así empezó esta historia. Al año siguiente ya no eran cuatro, sino cuarenta… De cuarenta pasaron a ser cuatrocientos, pero eran todas buenas personas. Yo me sentía orgulloso de esa barra.
¿Orgulloso?
Sí. Mirá, yo recuerdo que una noche, cuando ingresamos al estadio, durante una cuadrangular entre Alajuela, Saprissa, Comuniciones y Olimpia, parecía de día, era impresionante cómo estaba la cabecera del estadio Morazán. Era un full total. Entramos y había papelitos, bengalas, una fiesta, y eso nos herizó la piel y nos daba ganas de empezar ya para matarnos por el equipo. Esa hinchada jamás agredió a otras barras o a jugadores rivales.
¿Insultaba?
Claro que insultaba, no es un teatro… ¿Qué querés, que no te puteen? ¡Por supuesto que te van a putear! Pero si hubo una agresión, eso fue cuando la barra del España agarró a pedradas a Elmer Marín. Esa gente que estaba en la Ultra Fiel ya no está más, ahora entró otro tipo de gente que llegó con una mentalidad de violencia.
¿Usted no les dijo: “Ojo con ir a robar mantas de barras rivales”?
¡Es que no había nada de eso! Esos mismos periodistas que ahora me están agrediendo, antes decían “¡Qué fabulosa la barra Ultra Fiel!”. Por eso, que no vengan ahora haciéndose los moralistas. ¿Enseñé a cantar? Sí. ¿Enseñé a tirar papelitos? Sí. ¿Enseñé las luces de bengalas? Sí. Si eso es engendrar violencia, pues que me perdonen...
El ídolo vive en una residencial exclusiva de la capital. Su casa es la número de un town house. Adentro no hay nada que nos recuerde su exitosa carrera. Apenas un humilde trofeo con pinta de triunfo burocrático. En la sala hay tres cuadros de pintores hondureños.
¿Le molesta que liguen su nombre a la violencia de barras?
Esto me pone re-mal. Me molesta que me acusen sin fundamento.
¿En algún momento se ha arrepentido de lo que hizo?
No puedo arrepentirme de lo que hice, porque eso sería ir en contra de mis principios. Lo hice para darle colorido a los partidos del Olimpia. Nada más.
Después de ver lo que está ocurriendo, ¿le enseñaría a cantar a otro grupo de muchachos?
¿Pero es que vos creés que esto está pasando por mi culpa? Te aseguro que si en los partidos de Olimpia en el Nacional no hay barras visitantes, lo seguro es que se agredirán entre ellos, porque no llegan a ver fútbol. Les preguntás cómo va el juego o quién metió el gol y no lo saben….
En Radio Cadena Voces…
¿Con Ponce Morazán? -me interrumpe.
Sí… -le digo.
Ajá…
Allí dan a entender que usted es el responsable...
Me vuelve a interrumpir: “Es que ese es el problema. A mí me gusta que cuando hablen den nombres, porque luego dicen: ‘Ah, no lo dije por vos… Lo dije por otro argentino’. Entonces, primero tienen que ir de frente. Me molestó que Ramón Maradiaga hablara de “Un argentino”… ¿Por qué no es frontal? Yo me puedo sentar con Maradiaga a tomar un café y le cuento todo esto que estoy diciendo y que él me demuestre cómo es que yo engendré la violencia o les enseñé a apedrear buses… Y me molesta que Mauricio Kawas y Orlando Ponce Morazán me culpen.
Me imagino que usted se da por aludido cuando dicen “Un argentino”…
Es que no hace falta ser un genio...
Estamos hablando que tres pesos pesados del deporte hondureño, Kawas, Maradiaga y Ponce Morazán, lo acusan a usted…
Yo también soy un peso pesado, tengo voz en un medio para defenderme y de paso tengo la verdad de mi lado. Ponce siempre habla que le gustan los debates, pues entonces que me invite a su programa… ¿Por qué me atacan y me agraden?
¿A usted lo tomó por sorpresa que Primi lo acusara a usted?
Sí, por completo. Yo lo considero una persona inteligente, fue jugador de fútbol, no lo vi jugar, pero dicen que fue un grande. En cambio Ponce Morazán y Kawas, con todo respeto, son grandes periodistas, pero no saben lo que es estar en una cancha de fútbol e ignoran lo que significa que una barra, ojo, barra, no delincuentes, apoye a un equipo.
Si Mauricio y Orlando lo llaman para que debatan, ¿usted va?
Sí. Y no sólo con ellos: voy con quien sea. No tengo temor. Mi conciencia está tranquila. Me duele la forma de pensar de ellos y los invito a debatir. La gente que me conoce sabe cuál fue mi proceder. Mis compañeros de Olimpia de esa época saben lo que hice. ¿Por qué me haré cargo de las cosas que están pasando hoy? Duermo tranquilo. No hice nada malo.
¿Es una situación insoportable?
Con las manos abiertas sobre el pecho:”No, no es insoportable, pero ya estoy cansado de que me acusen”...
La polémica lo sigue. Le digo esto por aquello de “Carlos Porno”.
No lastimé a nadie. Hice la seña a la barra del Olimpia para decir que con huevos también se pueden ganar partidos -dice, y pone sus manos en medio de las piernas-. No se la hice a una barra rival, que eso sí hubiera sido un irrespeto. Al día siguiente salió el titular en un diario: “Carlos Porno”. Rafael Ferrari fue a mi habitación y me dijo: “Carlos, estate tranquilo, nosotros estamos con vos. Además, la gente de Olimpia te ama”.
LIBRE Y DIRECTO CON CARLOS
Comparaciones odiosas: el Olimpia en el que usted jugó y el Olimpia actual.
¡Nah! Aquel Olimpia era muy superior al de hoy.
¿A quién ve como campeón?
Está entre Maratón y Olimpia.
¿El último extranjero que a usted lo sedujo por su forma de jugar?
Danilo Tosello.
¿En Argentina tendría el mismo prestigio que en Honduras?
No, no, no me conocería nadie… Sería un don nadie conocido por mi familia, ja ja, ja.
¿Su relación con Noel Valladares?
Digamos que es mala… A veces, y no hablo sólo por Noel, hay jugadores que creen que porque fui futbolista no los criticaré. Ahora soy analista...
¿Hubo altercado entre ustedes?
No, nada de eso. Lo fui a buscar para pedirle una entrevista y me dijo que no me daba entrevistas… Yo respeto su decisión.
El rumor es que Noel se molestó, porque usted insinuó que él no había ido a la Copa Oro por andar de farra…
Nunca dije eso… Desconozco los motivos por los que no se pudo presentar, pero si andaba de farra o no andaba de farra, no lo sé ni me interesa. Ese día que lo fui a buscar, me dijo: “Yo con vos no hablo, porque me estuviste criticando”. Y yo le respondí: “Mirá, yo fui futbolista y no admito que un jugador no atienda la convocatoria de la Selección”.
¿Y qué le dijo Noel?
Me respondió: “Pero vos no sabés los motivos”… Yo le dije: “Bueno, no sabré los motivos, pero quedate tranquilo y si no me querés dar la entrevista, pues no me la des”...
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