La celebración catracha comenzó con el pitazo final del partido. Lo que sucedió en el césped del estadio Cuscatlán era una fiesta anunciada. La clasificación directa al Mundial de Sudáfrica era el sueño que teníamos los hondureños y que hoy es una realidad.
El llanto de la mayoría de jugadores, los abrazos y los gritos eufóricos de alegría por la obtención del boleto mundialista, explotaron en el terreno de juego.
Todo era felicidad. El triunfo sobre salvadoreños y el empate 2 a 2 entre Costa Rica y Estados Unidos nos clasificó directamente a la Copa del Mundo y eso provocó que en la cancha todo fuera una locura.
El seleccionador Reinaldo Rueda hecho un nudo con su cuerpo técnico colombiano; Johnny Palacios y Erick Norales llorando como niños, pues son parte de este grupo de jugadores que nos representarán en el evento futbolístico más importante del planeta.
El capitán Amado Guevara aullando como un verdadero lobo, pero de alegría. Rambo de León disparando sonrisas y besos a los aficionados que los acompañó en el coloso de Monserrat, como se le conoce al Cuscatlán.
28 AÑOS DESPUÉS
El grito de guerra “VIVA HONDURAS, VIVA HONDURAS y HONDURAS Al MUNDIAL” que salió de la garganta de los héroes que estaban en la cancha, contagió a los miles de catrachos que llegaron al Cuscatlán para apoyar en todo momento a la Bicolor.
Estos guerreros se merecen todo tipo de elogios. Han brindado sudor y sangre en el terreno de juego, convencidos de que no podían defraudar a un pueblo que nunca dejó de creer en ellos y que los impulsó a alcanzar la hazaña que venimos buscando desde hace 28 años.
Los nombres de Noel, Johnny, Erick, Emilio, Mauricio, Thomas, Amado, Wilson, Dani, Rambo, David, Costly, Pavón, Pery Martínez, Melvin, Bonieck, Canales, Donnis, Osman, Maynor y de todos los que han participado en este proceso mundialista, serán recordados por lo hecho en la tarde y noche del miércoles 14 de octubre...
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